miércoles, 10 de marzo de 2010

EL ARTE DE VIVIR

Querid@s Compañer@s de viaje

Maité Pardo nos dá este maravilloso mensaje del arte de vivir. Y es que la vida te prueba a ser creativ@ con todas las situaciones que se nos presentan día a día. Mientras más conciencia más co-creadores podemos ser de nuestra vida. Cuántos momentos hemos tenido en donde nos preguntamos: ¿es esto la vida? ¿hay algo más? y nuestro corazón responde: "debe haber algo más que esto".

Es justamente lo que Maité nos explica cuando habla de que tenemos un sentimiento inexplicable de que fuimos creados para algo más y que nuestros deseos del Alma están dormidos y escondidos en nuestro corazón, adormitados por las creencias limitantes y tantos conceptos y condicionamientos con los que hemos sido educados.

La vida como maestra, las situaciones y relaciones como un campo de entrenamiento en este planeta Escuela.
Y como bien dijo Hortencia Galvis:
"El desarrollo espiritual no llega como resultado de: ORAR, MEDITAR, O DEDICARSE A HACER OBRAS DE CARIDAD, la espiritualidad no es un conjunto de técnicas. La maestría espiritual consiste en SER una expresión permanente de amor. La vida es nuestra ESCUELA DE AMOR y en todo momento nos brinda una oportunidad de aprendizaje

Espero lo disfruten

Susana G.
Momento Absoluto




El arte de vivir

Porque a estas alturas ya ninguno de nosotros dudará que vivir es un verdadero arte, verdad? Arte como acto de creación del que somos responsables (con lo que esto trae de buena noticia y también de trabajo). Vivir, que no sobrevivir a nuestras circunstancias y a “lo que nos pasa”. Vivir, que supone aventura apasionante y riesgo. Vivir es un arte, sí pero solo para hombres y mujeres que tienen el valor de comprometerse con la Vida. Gracias a ellos, el mundo será un lugar mejor para todos y nuestra especie avanzará un paso, un pasito más, en su proceso de evolución.


Hablemos entonces de ti, de ese tú posible, que tiene un sentimiento inexplicable de que fue creado para algo más, de que su vida tiene un propósito mas elevado.

Hablemos, sólo si quieres, sobre ti mismo, sobre mi misma. Sobre lo que ya somos y sobre aquello que queremos llegar a Ser y duerme escondido en lo más profundo de nuestro corazón.

Vivir es un arte, sí pero solo para hombres y mujeres que tienen el valor de comprometerse con la Vida. Gracias a ellos, el mundo será un lugar mejor para todos y nuestra especie avanzará un paso, un pasito más, en su proceso de evolución

El ser humano tiene el potencial de efectuar cambios conscientes y positivos en si mismo y en la sociedad, a menudo este potencial duerme bajo años de condicionamientos, de educación, de miedos y creencias limitantes. Nuestra mente, nuestra emoción, ocupada por el ego, ha creado “carreteras psicológicas” que nos hacen repetir patrones de sufrimiento e infelicidad para nosotros mismos y para los demás… Arropados por estos condicionamientos nos sentimos seguros, cómodos, eso hace que estas “carreteras mentales” sean fáciles de transitar y vamos recorriéndolas una vez tras otra a pesar del dolor… pero estamos en un momento histórico en que ya no podemos continuar dormitando, ya no podemos seguir autocompadeciéndonos por nuestra mala suerte, ya no podemos excusarnos en que “somos así”. No es momento de escondernos, ni de ceder y tirar la toalla.

Nuestro planeta llama a gritos a seres humanos que se atrevan a marcar la diferencia, con sus palabras, con sus actos, con su vida… quizá sean, seamos, seres anónimos que no salimos en la prensa… pero de seguro que aquellos que se atrevan a dar un paso adelante serán seres conscientes que darán testimonio de que es posible que la semilla de luz que somos brille cada vez más alto y más claro.

Es el momento del aquí y ahora. Aquí y Ahora tenemos el mejor campo de aprendizaje y desarrollo que hemos podido imaginar.

Aquí, en el lugar donde estamos: nuestro trabajo, familia, amigos, pareja… las relaciones son el campo de entrenamiento… podemos meditar en soledad durante años y sin duda llegaremos a nuestro centro de serenidad y equilibrio, pero de seguro, la validez de nuestro trabajo interior se prueba en el día a día, en el instante presente en que encontramos unos ojos frente a los nuestros, una mirada que nos cuestiona, un idioma que quizá no hablamos, una palabra que duele, una opinión diferente a la nuestra… Es ahí, donde realmente aprendemos, donde elegimos quienes somos. Alguien que no recuerdo decía “somos lo que somos por los encuentros que hemos tenido”, y yo añadiría: sobre todo, somos lo que somos por lo que hacemos con los encuentros que hemos tenido…

Ahora, en este instante, que es el único que existe, ni ayer ni mañana tienen el poder de transformarnos, de hacernos diferentes, de enseñarnos algo, el pasado no está “es humo”, el mañana aún no lo conocemos, es una fantasía. Solo en el ahora somos. Ahora también es este momento histórico que vivimos, con sus circunstancias y con sus características propias. Vivimos la era de la comunicación, hoy más que nunca sabemos lo que pasa en cada rincón del mundo (aunque la información es sesgada y parcial, está claro que hay información). Somos una red de relaciones: lo que sucede en el lugar más recóndito y alejado del planeta nos afecta y nosotros lo afectamos. Hay un inmenso campo grupal del que formamos parte en este mismo instante. Nosotros somos el todo y el todo está en nosotros.