viernes, 30 de abril de 2010

Integración con los demás en lo viejo y en lo nuevo


INTEGRACIÓN CON LOS DEMÁS
Por: Susana Guerini
MOMENTO ABSOLUTO

En lo viejo

-No nos respetamos ni nos reconocemos con Seres iguales, nos catalogamos según lo que hacemos o lo que poseemos y caemos en una discriminación según la raza, según el género, según la situación económica, según dónde vivimos, según cómo hablamos, cómo nos vestimos, según el camino que hemos tomado.

-No tratamos a los demás como queremos que nos traten. Vivimos en un estado de derecho en el que el dinero, el poder y el ego mandan y ordenan.

-Creemos que estamos separados de los demás. No nos podemos ver en los otros. Los otros significan competencia y rivalidad. No sabemos que todos estamos conectados y que lo que hacemos a los demás nos estamos haciéndolo a nosotros mismos.

-Tenemos muchos desencuentros, o encuentros “amigables” desde nuestros disfraces. No existe un encuentro real y auténtico con el otro. Nos comunicamos con los otros desde nuestros personajes impuestos, ocultando quiénes somos realmente y haciéndolo para poder sentirnos pertenecidos.

-Vivimos tratando de complacer a los demás, tratando de ser ese alguien que no somos, tratando de ser reconocidos, tratando de ser aceptados por los demás.

-Censuramos y emitimos juicios contra el otro constantemente. No queremos comprender al otro y evitamos saber profundamente del otro, de cómo se siente, de cuáles son sus necesidades. Culpamos a los demás por lo que vivimos. Juzgamos a los demás según la escala de valores que llevamos dentro.

-Vivimos en caos y desorden bajo leyes y reglas humanas y desconocemos principios que rigen el universo.


En lo Nuevo

-Nos respetamos y nos reconocemos como Seres iguales en donde no hay discriminación sino valoración por la diversidad.

-Tratamos a los demás como queremos que nos traten. Vivimos en un estado de valoración del Ser sin catalogarlo.

-Sabemos que estamos todos conectados, podemos vernos en los otros y sabemos que el otro forma parte de uno mismo. Vivimos en mutua colaboración y apoyo.

-Logramos tener encuentros auténticos y conscientes, sabemos que a través del otro aprendemos y evolucionamos. Nos comunicamos con los demás desde nuestro Ser y nos sentimos pertenecidos a una gran familia, a una gran hermandad.

-No emitimos juicios, no suponemos, no culpamos. Tratamos de entender cómo se siente el otro y qué necesidades tiene. Miramos a los demás con amor sin interferir y ayudándolo solamente con la Verdad.

-Reconocemos y seguimos reglas y principios cósmicos que rigen el universo.

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