martes, 2 de marzo de 2010

RECOMENZAR


Recomenzar por:
Yolanda Silva Solano

Recomenzar debiera ser nuestra gran premisa, para que el día que vamos a vivir fuese diferente a todos los anteriores, porque lo que cansa y agota es la monotonía de hacer siempre lo mismo, la rutina diaria es la gran causa del estrés que tantas personas sufren hoy en día.
Recomenzar es hacer tal vez lo mismo, pero en otra forma, con otro estado de ánimo, porque sin duda que son nuestros pensamientos y sensaciones los que marcan nuestros actos, porque “el poder de toda idea yace no en ella en sí misma, sino más bien en la intensidad de su atracción o rechazo” 1005


Si lo que tenemos que hacer, lo hacemos de malas ganas se nos va a hacer mucho más aburrido y difícil el realizarlo, porque nuestro yo interno va a estar dividido entre el deber y el deseo, provocando nuestra propia entropía, nuestro propio desorden emocional.

Si por el contario, nuestro ánimo es positivo, si nos sentimos hijos de Dios y como tales estamos convencidos que “todas las cosas son sagradas en la vida de los que son conducidos por el espíritu” 1732 tomaremos nuestros quehaceres diarios y rutinarios como algo diferente, porque a todo lo que se le pone amor cambia de color, porque la vida no es esperar que las cosas cambien por si solas, sino ser nosotros los propios artífices de estos cambios.

Leí una frase que me encantó y dice que “la vida no es esperar que pase la tormenta, sino que es aprender a bailar bajo la lluvia.” Es aprender a buscarle el lado bueno a lo que nos ocurre y encontrar el resquicio legal para ser feliz, aún en medio de la tormenta.

Debemos esforzarnos en hacer realidad esa otra frase tan usada, pero tan poco realizada, como es “eres dueño de tu destino” Para que ella se haga realidad debemos aprender a usar nuestro ingenio para descubrir como podemos crear lo que en verdad queremos y luego tener una gran perseverancia para conseguirlo, en donde nuestro autodominio sea quien nos diga la senda que debemos seguir, porque él es “la medida de la naturaleza moral del hombre y el indicador de su desarrollo espiritual” 1609

Aprender a bailar bajo la lluvia, significa saber aprovechar las cosas aparentemente malas que nos suceden y transformarlas en algo positivo. Es cierto que hay cosas que escapan a nuestro control y que no podemos cambiar con un chasquear de dedos, pero lo que sí podemos cambiar siempre, es el swich de nuestros pensamientos, de nuestra disposición de ánimo para afrontar las dificultades, no viendo en ellas un fracaso, ni mucho menos un castigo, sino más bien una nueva oportunidad, que la maestra Vida nos regala para que aprendamos de ella y crezcamos en amor y sabiduría.

“La experiencia espiritual personal, es un solvente eficaz para sortear las dificultades humanas. La religión no elimina ni destruye los problemas, pero los disuelve, los absorbe, los ilumina y los trasciende” 2093 y nos permite ver el ángulo positivo a lo que en apariencia es negativo.

Iniciar una obra, es relativamente fácil porque estamos llenos de fe y entusiasmo, pero perseverar en ella y recomenzar la tarea a pesar de los obstáculos o de la rutina, requiere del esfuerzo de nuestro autodominio, que es el acicate que nos ayuda a proseguir, por eso Jesús nos dijo que: “el que sepa gobernarse a sí mismo, es más grande que el que conquista una ciudad” 1609

La perseverancia forma el carácter que impide que nuestros deseos desaparezcan al menor obstáculo que se nos presente, recurriendo a la paciencia y constancia hasta conseguir lo que nos hemos propuesto, sabiendo que en ninguna de nuestras luchas estamos solos, porque el espíritu que en nosotros mora siempre está dispuesto a ayudarnos a sacar fuerzas de flaquezas.

Debemos también considerar, que todo tiene un tiempo de gestación, hay que darle tiempo al tiempo para que no nos invada la impaciencia pues ella es muy mala consejera, tanto en el plano material como en el espiritual. “Hay que aprender a darle tiempo al tiempo. Naces en el mundo, pero no hay ansiedad ni manifestación de impaciencia alguna, capaz de hacerte crecer. Sólo el tiempo es capaz de madurar la fruta verde del árbol y en la naturaleza, cada estación sucede a la anterior.” 1434 “Jamás en su ascenso al Paraíso, te ganarás nada intentando impacientemente eludir el designio divino establecido, mediante atajos o invenciones personales” 846

A veces nos desilusionamos porque nuestros esfuerzos por dar a conocer la Verdad pareciera que no surgen ningún efecto, y nos olvidamos que Jesús nos dijo: “este nuevo reino es semejante a una semilla que crece en tierra fértil. No alcanza rápidamente su plena fructificación. Hay un intervalo de tiempo entre el establecimiento del reino en el alma del hombre y la hora en que el reino madura hasta llegar a la plenitud de la justicia perdurable y la salvación eterna.” 1536

Recomenzar es muy similar a ese renacer que Jesús nos dijo que era indispensable para entrar en su Reino, así es que pongámosle toda nuestra fuerza y entusiasmo para que nuestros días sea siempre un recomenzar una nueva vida que nos acerque más y más a nuestra amistad con Dios.

No estemos a la espera impaciente de los resultados rápidos, dejemos que el tiempo germine nuestra siembra sin por eso abandonar la siembra, porque no basta sembrarla, también hay que saber darle el riego adecuado. Si así lo hacemos podemos estar seguros que “el fruto que no recibamos por nuestra siembra en este mundo, lo recibiremos en el venidero” 1443

Recomenzar es no perder nunca nuestra capacidad de asombro y poder ir más allá de lo aparente, como lo hacía el Principito en ese tierno relato de Antoine de Saint Exupéry que no es sólo un cuento para niños, sino para los adultos que tienen ojos para Ver.

Recomenzar también significa dejar atrás el pasado, porque a cada día le basta su propio afán. ¿De qué sirve seguir cargando la mochila de cosas inútiles y desagradables?

Abramos las ventanas de nuestra alma, dejemos entrar el aire fresco del optimismo, el sol del amor y nos daremos cuenta como somos capaces de ver todo el entorno con otros ojos… Si dejamos que la vida nos sorprenda cada día, descubriremos cuan felices podemos ser y cuanto podemos entregar a los demás, porque el “que quiere tener amigos, debe mostrarse amistoso”

No hay comentarios:

Publicar un comentario