jueves, 5 de marzo de 2009

Compartiendo


AGRANDANDO LA FAMILIA

Es ahora que cuando hablo de familia hablo de hermandad, de hermandad entre todos los seres humanos, antes no me cabìa esta idea en mi cabeza, familia… , la palabra familia automáticamente era considerada como la familia nùclear, la familia chica comprendida por mi esposo, hijos, luego mis papàs, hermanos, luego tiòs, primos y luego quizàs parientes lejanos, hasta allà podìa extenderse esta palabra y era una palabra conceptual que ya estaba guardada en mi disco duro como tal ….una palabra vivida a medias.

Si bien en mi educación catòlica se mencionaba la hermandad del hombre y a Dios como padre, esto no hacia huella en mì, no tocaba mis entrañas..eran tan solo palabras que no tenìan vida ni experienciaciòn pero que tampoco lo refutaba.

A medida que fui creciendo, a medida que fui desapegando-me, que empecé a vivir situaciones diferentes en mi vida saliendo de mi "mundito" es cuando empecé a encontrar hermanos, encontrar familia: hijos, padres, madres, hermanos se reflejaban en cada ser que podìa contactar y fue una revelaciòn total para mì, la consciencia de ser parte de una hermandad del hombre empezó a florecer y a expandirse en mi concepto chiquito de familia. Podìa recibir el amor de padres, de hijos, de familia por cualquier ser humano que se presentaba en mi vida dàndome una mano, apoyàndome cuando lo necesitaba, prestándome su servicio y tras de todo eso………el Padre de Padres Viviente y Hacedor por excelencia…….què maravilla!!

Y empecé poco a poco a usar la palabra "hermana", "hermano", con quienes podìa conectar de corazón a corazón, al principio sonaba medio raro, me sonaba a monjitas y curas, tambièn me sonaba a los años sesenta de los hipies donde todos se llamaban hermanos, pero a medida que lo iba pronunciando y hacièndolo verdad esta palabra sonaba con màs resonancia y fuerza Divina y asì se fue multiplicando pues al oirla salir de mì otros se atrevieron a decirla, a sentirla y tuvo efecto dominò.

Fui adentràndome en este nueva capacidad de ver màs allà y me encontrè no solo con Amor sino tambièn con oscuridad y fue precisamente esa oscuridad la que me separaba de los demàs porque no querìa aceptar que su oscuridad era la mìa tambièn, que todos cargàbamos con lo mismo……. y ese era precisamente el trabajo màs difícil, còmo hacer para no identificarse y para conectarse directamente con el Ser del otro, trabajo arduo porque mueve lo mìo y la labor es repolarizar, repolarizar hasta que la victoria del Ser Absoluto sea manifestada.

Venimos al mundo bajo un nùcleo de familia, nos recibe una familia chica quien nos dà la acogida y tempranamente empezamos a identificarnos como parte de una familia, donde vamos percibiendo el rol de los padres, hermanos, tios, primos etc.y asì la linea de consanguiniedad và abrièndose quedando màs distantes de los parentescos lejanos y sentimos que lo màs cercano, lo que conocemos, lo que nos han inculcado son nuestra familia y tomamos asì posesiòn y pertenencia de este concepto. Mientras màs lejanos los parientes menos familia se sentìa.
Y asì crecemos envueltos en el concepto de que la lìnea de sangre es la que determina la familia propia, el resto son otros……los demàs no son familia y "tienen" su familia. Hasta en la familia está el concepto de posesión que nos marca y nos separa.
El paso siguiente es ir forjando familia, familias pequeñas y seguir con eses cìrculo tan limitado y al hacerlo nos separamos de los otros como si no fueran familia. Siguiendo los patrones familiares de generación en generación con el estereotipo del "padre", el estereotipo de "madre" y así sucesivamente cumpliendo roles impuestos y muy limitados.

Ya el maestro Jesùs el Cristo trajo hace màs de 2.000 años una nueva visiòn ampliada de la familia, fue èl quien precisamente nos regalò la hermandad del hombre y la filiación a un Padre en comùn. Sòlo de ahì surgirìa ya una visiòn ampliada de lo que es la hermandad del hombre bajo una soberanìa Divina.

Y se nos hace difícil concebir una hermandad del hombre porque nos sentimos separados, primero dentro de nosotros mismos y luego separados de los demàs, porque hay tantos conceptos dentro que cargamos que no podemos mirar al otro como parte de nosotros mismos. Hemos crecido de tal manera que nos sentimos separados de los demás por innumerables condiciones externas que se nos ha inculcado desde pequeños.

Y ni hablar de la casa……….del hogar, la casa como algo material y como una pertenencia que crea separaciones entre todos, y según sea la casa según la calidad de gente que eres, el tamaño, el lugar y los detalles determinan què tipo de ser humano eres pufffffff y asì ya desde lo elemental como es la familia y el lugar familiar empiezan en nosotros a grabarnos las diferencias y las separaciones con los demàs.

Crecemos con estas ideas en la cabeza limitados, condicionados y controlados en un sistema que nos obliga a separarnos inevitablemente. Consecuentemente la vida y las posibilidades se nos vuelven restringidas sintiéndonos ahogados dentro de este círculo vicioso, ignorantes de las abundantes posibilidades que el cosmos nos ha brindado y que lo tenemos en nuestros ojos pero que como es desconocido produce miedo.

Empezar a contactar a cada ser humano de ser a ser, de corazón a corazón y sentir que somos todos hijos, todos hermanos, en diferentes caminos pero hermanos al fin. Sentir que no estamos solos que hay una gran comunidad en este planeta que deseas sentirse equipo en este gran viaje de experiencia que es la vida.

La casa la llevamos dentro, el hogar, el gran hogar nuestro querido Planeta Azul, los hermanos todos los seres humanos habitanto la casa en común, la madre, la madre Tierra Contenedora y abundante que nos abriga y cobija, el Padre , el Padre en común que nos protege y nos ama incondicionalmente………..qué gran familia tenemos!!!
Susana Guerini

Conectándose de Ser a Ser


Amar a un ser humano
por Andrea Weitzner




Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos.

Es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni en si mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la Vida.
Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea; es agradecerle a la Vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero; es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el último que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.
Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios límites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos personales; es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.
Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del Hombre, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada "ser humano", de la cual tu formas parte; es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados obscuros y sombríos; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo.
"Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta" Jung